martes, 20 de julio de 2010

Técnicas Proyectivas ¿Quién proyecta?

Habría que intentar un diagnóstico de la situación en que se encuentran las técnicas proyectivas de evaluación psicológica hoy por hoy para pronosticar acerca de su futuro, el cual tal vez termine por librarse de las mismas.

Sin embargo, no es eso lo que va a hacerse en este post. Acá, simplemente, mencionaremos algunas observaciones. La primera de ellas es una pregunta: ¿quien proyecta? Pues es evidente que -si se leen detenidamente (y no tanto) los informes- hay poco del sujeto y mucha teoría del testista. Claro que, cosa frecuente, el mismo testista, influido por su propio oficio, saca a relucir sus propios "mecanismos de defensa", quiero decir: intenta borrar su propia subjetividad de los informes que elabora. Así no hay sujeto alguno, ni el evaluado ni el evaluador. Lo que hay son todas las modificaciones (llamemoslas así) que corresponden a la elaboración secundaria que está a cargo del último.

Esto se corrobora perfectamente en aquello sobre lo que Shafer llama la atención: es común la redacción de informes que de podrían aplicar indiferenciadamente a cualquier sujeto (siempre según los principios teóricos que los "sustentan"). Es bien claro: la parte empírica es reducida a su nivel más bajo, es sólo teoría. Pero como es una teoría sobre lo normal entonces tenemos distintas versiones de dicha normalidad. O bien tenemos versiones normales de determinadas patologías que hacen las veces de tipos penales (no es casual la proliferación de estas técnicas en el ámbito forense).

Pero acá es donde se vé cómo la lectura de Frued es hasta preventiva de este tipo de cosas. Es que él llamaba la atención de que no debía tenerse por cosa fácil esto de la técnica psicoanalítica y caer en el malentendido de creer hacerlo, cuando en realidad se hace algo que no tiene nada que ver, o que si tiene que ver es sólo por ser lo contrario.

Veamos esto: ¿qué tan fácil sería ubicar en una persona, a traves de una batería de tests, sus tendencias inconscientes, impulsos, defensas, etc.? Ya que tengamos que hacernos esta pregunta se vé al extremo en que ha llegado la banalización de la teoría de Freud en manos de los testistas. Seguramente, quien pasa sin más trámites a decir que en tal paciente las tendencias orales y anales inconscientes son contrapuestas a tal o cual mecanismo defensivo resultando en no se qué formación de compromiso que se vé en el trazo, que se destaca por diferenciarse de lo normal en esto o aquello, ese no dió importancia al aspecto problemático de los textos de Freud. Que sea problemático significa, simlplemente, que no es ni apodíctico ni asertórico. Como los testistas lo querrían apodíctico, y como (cualquiera puede notarlo con sólo ojearlo) su inconsistencia es un antídoto absoluto contra tales pretensiones, lo que hacen es deformarlo, simplificarlo más que nada. Para eso la técnica empleada es: anteponer a su lectura la de sus banalizadores. Introducen no una verdadera consistencia (es evidente que los cientificos no aceptan estas teorías) sino una formación de compromiso entre la tendencia a la síntesis (sintetizar la teoría, la supuesta personlidad del sujeto, etc) y una noción de inconsciente -ni si quiera concepto- no tomado como problemático sino apodíctico (y como intuitivo más que racional) con el único objeto de poder agregar, cual un pintor, lo que les plazca al servicio de la proyección.

martes, 30 de marzo de 2010

Competencia del dogmatismo

"Así, considero que la medicina no necesita postulados vacíos, como ocurre con los temas oscuros y problemáticos, respecto a los cuales, quen trata de aprehenderlos por completo se ve forzado a recurrir a un postulado, como, por ejemplo, cuando se trata acerca de las cosas de los cielos o de las que se hallan debajo de la tierra; pues si alguien fuera a revelar o describir la naturaleza de estas cosas, no resultaría claro ni al mismo que habla ni a su auditorio si lo que ha dicho es o no verdadero, dado que no existe ningún criterio de referencia para lograr un cabal conocimiento"
Hipócrates


Freud confiaba en que "en el sueño y en la neurosis reencontramos al niño, con las propiedades de sus modos de pensar y de su vida afectiva" así como en que "también hallamos al salvaje, primitivo, tal como él se nos muestra a la luz de la arqueología y de la etnología". Pero ¿no es cierto también que encontramos incluso al hombre normal?

Veamos lo siguiente: en el totemismo se creía que los miembros de la tribu no corrían peligro frenta al animal de cual creían descender. Ante esta situación, el hecho de que un animal de esos ataque, por ejemplo, a un miembro de ella, podría llevar a descartar dicha regla del pensar. Sin embargo, según parece, su respuesta era diferente: consideraban al desdichado como un ser ilegítimo, no como un perteneciente real al clan. Se conservaba la regla, rectificando su aplicación en el caso en cuestión, expulsando de la tribu a quien podría tomarse como quien refutaba la regla.

Como dijimos en un post anterior, lo mismo ocurre en el caso de la psicofamacología. Con respecto al marxismo, por ejemplo, también podría sostenerse algo similar: que el valor sea la materialización de la fuerza de trabjo empleada utilmente es un axioma que conduce a una situación similar. De hecho, es dable el someterse al mismo e intentar interpretar los hechos a partir de él, pero del mismo modo era dable para los totemistas creer en su descendencia del totem. Dos aspectos de la teoría de Marx facilitan esto: la definición de trabajo útil, que prácticamente limita el trabajo a aquello que se acomoda a su noción a priorística; la separación respecto de la noción de precio de la de valor. Ambas cosas permiten reinterpretar los hechos de manera tal que en lugar de refutar la regla se considere el caso de modo diferente, acomodándose a ella. En realidad, parece más sensato desprenderse se este concepto (el valor) dado que lo único que hay son compras (o ventas) aisladas a un precio determinado, y tanto la unidad sincrónica del precio a lo largo de todos los intercambios semejantes es inexistente (pues no todas las cosas iguales se venden en un mismo momento a un mismo precio) y además no se puede pronosticar la evolución del mismo más que con un importante margen de error.

Cabe indicar aquí que la teoría económica contra la cual piensa Marx recibío, por su parte, un crítica análoga por parte de Keynes, quien creía que se basaba asimismo en ciertos postulados elementales que se hacían prevalecer a los hechos y a la experiencia; estos eran: "que el salario real es igual a la desutilidad marginal del volumen de empleo existente, que no existe el denominado paro involuntario en sentido estricto, y que la oferta crea su propia demanda en el sentido de que el precio de la demanda global es igual al precio de oferta global para cualquier nivel de produción y de empleo" (Cf. Teoría general del empleo, el interés y el dinero). Por lo demás, también a la teoría de Keynes se le criticó esto mismo -por ejemplo Milton Friedman- atribuyéndole que se basaba en la suposición de que el gasto en consumo dependía cabalmente y de forma estable, de la renta presente, etc. etc.

Pareciera que nadie está libre de cometer tal falacia, salvo en las intenciones. Ahora bien ¿qué es lo que hace que la misma tan resistente a los empeños de superarla?

En primer lugar, parecería que una cierta porción de ella resulta inevitable para toda proposición que pretenda referirse al mundo de los hechos, ya que para hacerlo se hace uso de algún lenguaje, y entre los hechos y el lenguaje hay una diferencia de naturaleza, la cual es precisamente la que introduce este problema. Sin perjuicio de ello, cabe notar otro aspecto, y es que resulta frecuente que dichas críticas (como las citadas) se dan en contextos de controversias entre escuelas en el interior de las cuales parece más importante refutar a la teoría contraria que fundamentar la propia, circunstancia que favorecería la generación de este tipo de supuestos.

Volviendo al supuesto del principio, aquél de los primitivos que creían descender de un animal y recordemos que se trataba de un signo distintivo del cual los salvajes se vanagloriaban. Sin duda es evidente que esto es algo que lejos de restringirse al pensamiento primitivo está expandido por los más diversos ámbitos en la cultura actual. Pero este ejemplo muestra que la competencia es parte de lo que está en juego en el contexto de postular cierto tipo de principios, siendo a veces la emulación lo que determina la necesidad de los mismos para sus postulantes más que cualquier otra cosa. Este es algo que en el ejemplo de los economistas es bien claro, puesto que se trata de teorías contrapuestas y que después de todo compiten (o competían) entre ellas.

jueves, 4 de marzo de 2010

Psicoanálisis y ciencia

En la discusión del artículo de wikipedia de psicoanálisis se hacen alusiones discordantes sobre la supuesta pseudocientificidad o cientificidad del psicoanálisis. Es sabido que en general, desde algunos lugares científicos niegan el carácter de tal al psicoanálisis, o incluso lo tachan de pseudocientífico.

Googleando rápidamente por páginas de psicoanalistas, dí con algunos comentarios sobre el tema desde su perspctiva.

En la página de la APA, si bien no se discute este tema (no en las primeras dos o tres páginas que nos dá google), se ve que su posición es la de que el psicoanálisis sí es una ciencia. Por ejemplo, encontramos allí "Eso es el psicoanálisis en su esencia: una disciplina científica que estudia, investiga y describe el alma humana...".

Por otra parte, en un escrito de Lacan, de mediados del siglo pasado, dice:

"Si el psicoanálisis puede llegar a ser una ciencia -pues no lo es todavía-, y si no debe degenerar su técnica -cosa que tal vez ya esté hecha-, debemos recuperar el sentido de su experiencia.
"Nada mejr podríamos hacer con este fin que volver a la obra de Freud."

Este fragmento da la impresión, en un primer momento, de cierta inconsitencia. Pues, según él, por una lado, el psicoanálisis no sería aún una ciencia. Esto se ve bien si se lo comprende, por ejemplo, como si pensara que se trata de una campo todavía no suficientemente explorado donde faltasen los ciemientos fundamentales que le dieran el status de cienia al mismo. Pero la vía que se propone para otorgar "cientificidad" al psicoanálisis allí sería nada menos que un retorno, un vovler a la obra de Freud. Esto dá cierto lugar para la vacilación.

Puede interpretarse como estando los fundamentos científicos en la mentada "obra de Freud", sólo que sus seguidores, presas del malentendido, no supieron interpretarlo, dando con el misticismo. Pero si esto fuera así, entonces no habría que decir que el psicoanálisis debiera conquistar su cientificidad sino sólo recuperarla. Difícilmente podría argüirse que esa sería una interpretación propia del fragmento citado.

Otro modo de hacerlo sería tomarlo como un simple Argumentum ad verecundiam, es decir, que su teoría recuperaría el verdadero sentido, perdido por los discípulos de Freud, y apelaría a este supuesto para justamente argumentar a su favor. Esta alternativa no es lo que más aspecto de cientificidad otorga a su argumento. De hecho, los científicos no suelen apelar a una justificación similar.

También cabe otra posibilidad, concretamente, la de que una vez que se dió con un feliz aforismo biensonante, entonces éste se impone por su uso, dejando la tarea de su elucidadción ya sea a un futuro seminario, ya a una postrera generación. Veamos por lo tanto qué aparece googleando en una página lacaniana (EOL), donde se considere este tema en la actualidad por los analistas que prosiguen su línea.

"El psicoanálisis no es una ciencia, pero no por déficit epistemológico alguno, pues se ocupa de aquello que la ciencia necesita excluir para poder constituirse como tal. Es una reforma de los límites de la razón, "una razón fronteriza" abierta a lo que se escapa al sentido: el inconsciente, el lapsus, el sueño, el síntoma subjetivo, el fantasma."


Aquí vemos que no se reclama el caracter científico (cosa que sí en la página vista previamente), pero se presentaba tal circunstancia no como una carencia o privación, sino casi como un mérito pues se "abre" a aquello que la ciencia estaría cerrada.

En otro link, vemos: "Entonces, mi hipótesis va a ser esta: el psicoanálisis no puede demostrar que sea una ciencia pero le puede arruinar a cualquier otro discurso su pretensión de ser una ciencia. Es casi la misma función de los sofistas en Grecia."

Nuevamente, no se requiere un reconocimietno de cientificidad, sólo que, a diferencia de antes, en lugar de negar qeu se trate de una falta, se afirma que es una falta de la que nadie puede decir que no constituye un problema, ya que sería inevitable (obsérvese que la cita de arriba se refire al campo restringido que está involucrado en la discusión entre el psicoanálisis y las terapias cognitivas).

Ahora bien ¿qué es lo que ocurrió? ¿Se abandonó esa exigencia de cientificidad que la cita establecía para el psicoanálisis? Pero volvamos a la cuestión de la vuelta a las fuentes. En el texto se sugiere que era un error por aquŕl entonces lo que se hacía en las sociedades psicoanalíticas donde, según Lacan, se había abandonado la lectura de Freud para sustiruírla por la de Fenichel. Y esta protesta era hecha en consonancia con la búsqueda de cientificidad, ya que la vía para alcanzarla era precisamente ese retorno. Habría que ver si, así como actualmente el psicoanálisis parece alejado de dicha exigencia, también dejó atrás la necesidad de basar su estudio en la lectura de dichas fuentes, en lugar de reemplazarlas por otras. Pero antes de googlear esta cuestión, digamos que es un hecho que el progreso de una disciplina estaría coartado toda vez que su doctrina estuviera establecida de una vez por todas, tal como sucede en aquellas que creen en las esencias eternas, por ejemplo el tomismo. Así, limitar a los desarrollos de su fundador los de la misma es exponerla al riesgo de quedar en desuso por el mero trasncurrir de la historia.

jueves, 28 de enero de 2010

Análisis Institucional

Lo que sigue sólo resume algunos puntos introductorios al análisis institucional extraídos de un texto de Manero Brito, agregando entre llaves lo que surge de la lectura propia y no figura allí.


Existen tres terrenos profesionales para el "Análisis Institucional": La Psicoterapia Institucional, La Pedagogía Institucional y el Socioanálisis.

La primera de ellas se dividió en dos correintes, una sociológica y otra psicoanalítica, y pasó por tres fases. La primera, en una situación de guerra y ocupación donde se vieron alteradas las condiciones de vida. Se trasladó el eje desde los procesos de enfermedad mental de los pacientes a los mecanismos "para hacerse de los satisfactores básicos", dada la escasés. En la segunda etapa se puso de manifiesto que "no era al paciente sino la institución a la quedebían curar" y "que era la actividad instituyente de los pacientes el elemento propiamente terapéutico". En la tercera fase, se introdujo en el hospital un psicoanálisis crítico frente a las prácticas dominantes en el medio francés. A su vez, su inserción implicó una sustitución de la experimentación por la teoría.

En cuanto a la segunda, la Pedagogía Institucional, existe en ella acuerdo en torno a tres puntos: considerar la institución escolar (no sólo el establecimiento) como objeto de análisis; formas de regulación lo más democrático posible del conjunto maestro-alumnos; crear las condiciones de este funcionamiento.

Si bien el origen del Socioanálisis se encuentra en la práctica grupal, aquél rebasa ésta "desde un análisis de carácter político". Desarrollaremos un poco más éste último.

El dispositivo de intervención del socianalisis fue durante algunos años similar al de las intervenciones grupales, sólo que con la introducción de la dimensión institucional del análisis, esto ya no es así. En el análisis grupal existe un período de inscripción de personas en el grupo las cuales pasaran a formaruna constante del mismo, en el socianálisis pueden participar todos los que tengan que ver con la encomienda (es decir, el encargo de la intervención). El número termina siendo fluctuante y resulta un grupo abierto permanentemente (que no cierra su entrada a interesados en el mismo), que tiende a constituirse como Asamblea General.

Existen:

a. El "staff" analítico: constituído por los "expertos" (entre comillas) a los que se pide que intervengan.

b. El "staff" cliente: son aquél o aquellos que portan el encargo de la intervención, los que se dirigen al otro staff para requerir su análisis.

c. El grupo cliente: son los que participan en la intervención.

Este dispositivo va en el sentido de la des-institucionalización, lo que lo vincula a ciertas técnicas:

La socialización del proceso de contratación de la intervención; la desaparición de las reuniones exclusivas del "staff" analítico con el "staff" cliente (o algún otro grupo de presión); la restitución de toda información a la Asamblea General, etc.


Algunos conceptos:

.Análisis de encomienda (encargo) y de la demanda

En la encomienda se da cierto acuerdo de caracer político entre los dos "staffs". Se espera del socioanalista que "mantenga la significación dominante de los vínculos sociales", legitimando "al sistema social vigente". Pero, dice el autor, "en la esencia del socioanálisis está el rechazo del mandato social. Así la encomienda inicial debe ser no sólo ampliada, sino también desviada de sus objetios originales".


.Implicación

Hegel decía que la ciencia no era sólo el concepto del objeto sino también del sujeto y del vínculo entre ambos {pero habría que ver cuál es el que existe entre lo que propone Hegel con eso y lo que se mienta aquí con implicación; lo de la Fonomenología del Espíritu parece ser por un lado una prolongación del punto de vista cartesiano -quiero decir, del punto de partida donde está el "yo pienso" junto a su objeto"- a la vez que un recurso que da lugar a una esqumatización dialéctica del conocimiento -donde la estructura inicial del movimiento cogniscitivo tendria la misma forma que la terminal, etc.-. Claro que contrasta su posición con la de los científicos donde su subjetividad no entra en el objeto que estudian. En cuanto al psicoanálisis, donde la implicación del sujeto parece un tema referido -si se lo considera como la relación del sujeto con su propio discurso-, se trata del sujeto paciente (o analizante), no del analista que se sustrae de dicha implicación a partir de la prerrogativa producto de haberse sometido él mismo al análisis de ella frente a otro sujeto que por su parte habría hecho otro tanto, en una serie regresiva hasta Freud quien o bien se abstuvo de dicha implicación, o bien como muestra de ella bastan sus textos de autoanálisis como las cartas a Fliess, la Interpretción de los sueños, etc}. Para Sarte, el sociólogo es, reunido con su objeto, un conjunto donde cada uno interpreta al otro y que conforma un momento de la historia.

Se trata de un cuestionamiento a la praxis científica en tanto esta excluye revisar ciertos aspectos de su práctica {podría tomarse ésta como una cuestión metodológica de las ciencias, principalmente aquellas duras, dado que la exclusión que prescribe el método de lo que queda fuera de ella de antemano es condición de su desarrollo. De hecho, su separación respecto de la religión, por ejemplo, implica una decisión metodológica de este tipo, sobre todo si se piensa que la introducción de la misma en aquella corría por cuenta del investigador, en todo caso, pero no de la naturaleza}.

En el movimiento institucionalista, éste cuestionamiento apareció en el período psicoanalítico de la Psicoterapia institucional (Cf. más arriba). Se usaba "contratransferencia institucional" para designar "la respuesta del médico a la transferencia del paciente" así como "a la posición de paciente, a su lugar en el hospital, a su posición en la jerarquía, a la ideología hospitalria". Y luego se derivó en el concepto en cuestión, del cual Lourau menciona diferentes "niveles": institucional, práctica, sintagmática, pradigática y simbólica.

Asimismo, Lourau propone un modelo de análisis de las implicaciones.

Implicaciones primarias: a) del investigador-practicante en su objeto de investigación/intervención; b) en la institución de investigación u otra, y en el equipo; c) en el mandato y encomienda social y en las demandas sociales

Implicaciones secundarias: a) sociales históricas, epistemológicas; b) en la estructura o en cualquier otro medio utilizado para la exposición de la investigación.

Brito porpone sistematizar cuatro dimensiones de la impliación: psicológica, sociológica, epistemológica y el campo de implicación (que reune todas estas dimensiones).

.Autogestión

.Transversalidad

{Sarte (en Crítica de la Razón Dialéctica) postula cierta incompatibilidad de la idea de "totalidad" con la de grupo. La totalidad está ligada al acabamiento de algo, de una praxis, que termina un objeto, le de una forma, crea una totalidad. Pero manteniendo uno de los puntos sobre los que más había insistido en El Ser y la Nada, el sujeto (ser-para-sí) no es objeto (o sólo lo es para-Otro), en la Crítica intenta una nueva síntesis entre en-sí y para-sí considerando no ya al sujeto aislado en su introspección sino pensando en fenómenos grupales (tal vez también en la introspección) y sociales (recuerdese que intenta conciliar el existencialismo de posguerra con el estructuralismo que le siguió). Toda totalidad sería el correlato de una praxis humana, que sería, por tanto, totalizadora. En tanto parte del campo práctico, el grupo es correlato de dicha praxis. Pero a la vez, por incluír en él sujetos prácticos, es también el lugar de donde parte una multiplicaidad práctica, totalizante. Por lo demás, prefiere ver al grupo como totalizaciones en curso que como totalidades.}


El concepto de transversalidad fue desarrolado por Gatarri desde dos marcos referenciales distintos (una referenica psicoanalítica, relacionada con la contratransferencia institucional mencionada arriba, y otra sociológica). No es sólo el médico el único que es objeto de todos esos vectores referidos con motivo de la implicación.

La verticalidad no es la historia de los sujetos del grupo. Designa las "relaciones sociales institucionalizadas, jerarquizadas, mediatizadas en función de un tipo de sociedad, de sistema económica, etc.".

La horizontalidad "designa las relaciones inmediatas, no mediatizadas por la institución o intentando huir de tal mediatización a través de la transparencia intervenciones-individual. Así la autonomización de la dimensión vertical del grupo nos conduce a un nivel ideológico, a una visión de grupo alienado (...) La autonomización de la dimensión horizontal nos conduce a un nivel libidinal en donde no existe nada más que las relaciones inmediatas, correspondientes a una ideología "libidinalista" que hace abstracción de otras dimensiones. Los grupos objeto son los que caen en estas autonomizaciones: el grupo fuertemente burocratizado o la pequeña secta.

El pasaje al grupo sujeto se da en la elaboración de la transversidad (es decir, de estas dos formas de alienación).

.Analizador: construido, natural e historico.

.El concepto de valencia. Difieren la formulación de Bion y la de Lourau.

Grupo de Base: grupo que privilegia la horizontalidad.
Grupo de Trabajo: se centra estrictamente en la tarea, como obediencia al encargo institucional, donde la única referencia es la jerarquía institucional.
Grupo de Acción: Inspirado en le Grupo Sujeto de Guattari.

.Desviaciones: ideológica, libidinal y organizacional.


La institución.

Se habla de las instituciones, comunmente, en dos sentidos. Cuando el presidente o el ejército se proponene como el defensor de las instituciones de una nación {o cuando se lo presenta al presidente -o incluso al ex- como una amenaza para las mismas} se hace referencia a una forma de organizar la vida social. política y económica. También se habla de institución remitiendo a establecimientos específicos.

Ahora bien, en general "la institución se presenta como un sistema de normas o reglas que estan ya ahí, con una existencia posiblemente transformnada por la historia, pero de alguna manera con una estructura rígida que las define". Pues bien, justamente: "el concepto de institución se constituye a partrir de la crítica de esta concepción".

Existe una polémica donde unos ven la sociedad fundada en su constitución, y otras al contrario, su constitición fundada en la sociedad. (Castoriadis)

En contraposición a la tendencia, o la costumbre, de identificar demasiado la institución a lo instituido, Lourau intentó descríbir la dinámica de la institución, es decir, incluir el aspecto instituyente, en tres momentos: instituído o ideológico; instituyente o libidinal; de institucionalización u organizacional.

Apartir de aquí se pueden clasificar algunos modos de acción en relación a la institución:
Modo de acción institucional.
Modo de acción anti-institucional, que incluye: no-institucional y contra-institucional, éste implicaría la búsqueda de una forma instituconal alternativa.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Cientificidad y psicofamacología

Existen quienes debaten en torno al tema de los psicofármacos, los cuales no se restringen seguramente a los integrantes del conjunto de los especialistas. Sin embargo, entre ellos también debaten.

El psicofármacon no es antes que nada el colorario de un presupuesto biologicista sino, antes que eso, una cosa de la que se espera un efecto una vez que se la ha ingerido. Esto no debería tener nada de llamativo. Cuando ualquiera tiene hambre, entonces abre la heladera y se come algún objeto que encuentre allí esperando como efecto que se vaya el hambre. La generalidad de esta causalidad es ampliamente admitidam, pese a que en algunos casos no lo sea: los trastornos de bulimia y de atracón, consignados en los manuales dignósticos actuales, son tipificacionesde casos en los que no se corrobora este efecto. Esto es llamativo: en vez de -como se esperaría en las cienciasduras- poner a revisar la regla que implicaría el efecto faltante, es decir, que la comida quita el hambre, se busca una falla en el organismo donde esto ocurre para normalizarlo. O sea; se trata de un método que, si bien atribuíble a los sectores más cietificistas de entre los que se ocupan de estas cuestiones, no obstante difiere essencialmente del método de las ciencias más duras. Esto se ve más claramente por lo siguiente: los psicofármacos suele nser producto del azar, como los inentos de Edison, de manera que aparece una droga, se le encuentra un determinado efecto, y después se supone que son sus cualidades químicas la sede de toda su potencia causal y que por tanto el trastorno es ocasionado por un déficit en el organismo de la sustancia que la droga contiene. Esto parece muy simplista, pero de hecho es así, aunque con algunas mediaciones que no lo hacen tan evidente. De hecho, con solo pensar en el nombre de alguno antidepresivos se vpe esto con claridad: "Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina", por ejemplo. Sucede con ellos lo siguiente: a inhibir la recaptación de serotonina, lo que resulta de ellos como efecto es una mayor cantidadde serotonina que de otro modo sería recaptada. Entonces, se concluye que lacausa de la depresión es la carencia de serotonina. Distinto hubiera sido si era primera una teoría que formulabadicha causalidad, y luego era conformada por los psicofámacos. Lo hechos serían los mismos, pero sería más facil creer en la teoría en cuestión.

Siguiendo la idea previa, especulemos un poco según los hábitos del psicofarmacólogo:

"En la bulimia hay una falla en el organismo ya que tras ingesta de comida debería seguirse una disminución del apetito, cosa que no ocurre. La droga x, supongamos, produce este efecto de saciedad que la comida debería producir en virtur de la regla 1 y no produce. Se supone entonces que hay que completar la regla 1 con la siguiente clausula, que se agrega a su formulación inicial que decía que la comida saciaba el hambre: es necesaria una cierta cantidad de la droga x (si es que la driga provee de alguna sustancia que el organismo produce por sí mismo, como la serotonina) para que la regla 1 se aplique."

Ahora bien, hasta aquí bárbaro, pero supongamos que la regla 1, con la cláusula 1, se encuentra con un caso que la refuta ¿qué hacemo'? Pues es muy fácil, decimos lo siguiente:

"Existen casos más graves donde incluso con la provisón de la droga x el apetito persiste pese a la ingesta de comida, por ende, debe haber otro problema adicional en el organismo, además de los dos ya postulados".

Los problemas de este procedimiento son más que uno. Lo primero que llama la atención es que la persistencia del hambre quizás no tenga nada que ver con el organismo sino con alguna otra cosa con lo cual todo el razonamiento pierde fundamento. También podría decirse (aunque se diga que es una formulación extrema y contraria al sentido común) que el "trastorno" lo único que hace es refutar la regla 1 en virtud de la cual la comida quita el hambre. En este sentido va también otra experiencia común, si bien no tan "clínica": el hambre se va sin la ingesta de alimento, así como sin la ingest ade droga x en caso de bulimia, etc.

Sin embargo, estos puntos de vista pueden considerarse artificiales. Básicamente porque el punto de vista del médico es otro: es consultado por alguien que no controla sus "haitos alimentarios" y que quiere hacerlo por, supongamos, para bajar de peso. Tiene estudado que tal droga sirve para eso, la receta, la persona baja de peso, y listo. Es decir, es la eficacia lo que valida la práctica en cuestión, lo mismo que en procedimientos no medicamentosos como lo es el psicoanálisis. Además, como decíamos, es comun pensar así: al tener hambre se come esperando qeu así se vaya el hambre, se bebe -en caso detener sed- para que ésta también se vaya. De las drogas no médicas también sus consumidores esperan determinados efectos. El efeco parece así algo inseparable de todo aquello que se ingiera, incluso tratándose de un veneno, y cualquier cosa suamamente nociva. Hay muchos ejemplo más: el de la comida light de la cual se espera como efecto el bajar de peso, justamente. EN general, on todos efectos esperados.

Lo mismo ocurre con el placebo, del cual se espera un efecto, sólo que su uso apunta a establecer si son efectivamente las cualidades químicas de lo que se ingiere lo que producede heho el efecto o si es, al contrario, la "sugestión", noció profundamnte anticientífica.

Hay algo llamativo aquí: los fármacos se ponen a prueba contra placebos, de manera que es una mayor efectividad en relación a éstos lo que probaría las cualidades causales del mismo. Es decir: sugestión con o sin droga. Sin embargo, nunca se pruba lo siguiente: proveer el fármaco sin que el sjeto lo sepa, es decir: droga sin sugestión. Hay ahí evidentemente un problema pues, si la sugetión paraece siempre necesaria (cosa de la que no obtante el psicoanálisis dice abstenerse) para la psicofarmacolofía y la psiquiatría, no se ve la necesidad de excluír su estudio.

Lo único que permite concluir esto es que la psicofarmacología, en tanto ciencia, es muy poco estricta. Primero por su dogmatismo, y además por el modo en que considera su objeto sin criticismo alguno. Es como un físico que quiesiera anticipar cuál de dos cuerpor móviles llegará primero a un determinado considerando sólo su velocidad y sin tomar en cuenta para nada la aceleración.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Terapia cognitiva y lógica

Según Antonio Semerari, en el orígen de la terapia cognitiva hubo dos exigencias clínicas que se sumaron a una crisis en la "teoría clínica psicoanalítica" en Estados Unidos. Las exigencias eran: optimizar los plazos de los tratamientos y verificar la eficacia. La referida crisis se define como una relación problemática entre dos niveles teóricos diferenciados por Rapaport: la teoría clínica y la metapsicología. Y menciona, junto a Aaron Beck y Albert Ellis (fundadores del cognitivismo) a Peterfreund, quien habría, según él, resuelto esta cuestión, pero reivindicando la tradición psicoanalítica, para lo cual diferencia entre la "aproximación heurística" y la "estereotipada".

En cuanto a la Psicología Cognitiva, se habla de esquemas cognitivos, que consistirian en "reglas de inferencia y de estructuras de significado estables que engloban a los procesos de pensamiento y la actividad imaginativa", lo que a su vez serían "recurrencias temáticas" de los pensamientos automáticos los cuales se caracterizan por preceder a la vivencia emocional sin que el sujeto repare en ellos, ser de naturaleza disfuncionales, obtenerse mediante una precisa instrucción para que el sujeto repare en los pensamientos anteriores a una emoción desagradable, etc.

Semerari propone para entender estos "esquemas cognitivos disfuncionales", que describe como reglas de inferenica implícita que dan lugar a falsos silogimos, los cuales gobiernana a su vez la producción de los pensamientos automáticos un ejemplo de un caso de Peterfreund.

Antetodo, debemos recordar que, como todo el mundo sabe, los silogismos son meros esquemas formales de argumentos. La validez de un silogismo (la verdad del mismo, por otra parte, es distinta de su validez) depende de su estructura formal y no de su contenido, o de la interpretación que se haga de sus partes componentes.

Veamos el ejemplo mencionado de una supuesta "regla inferencial" según el libro Historia, teorías y técnicas de la psicoterapia congnitivas, obtenido de una caso de Peterfreund del cual extrae un esquema cognitivo:

(i) "las personas poco interesantes son rechazadas cuando se las conoce íntimamente; yo soy poco interesante, así que cualquiera que llegue a conocerme íntimamente me rechazará. Partiendo de esta premisa, la paciente, siempre que considere una relación íntima y de tal intensidad que permita que la otra persona la conozca, producirá pensamientos automáticos centrados en el escaso interés de su persona y el rechazo del otro"

Bueno, veamos. Primero: la parte a que el autor se refiere como premisa y pusimos en itálica (que va desde las personas... hasta ...rechazará) no es una premisa sino un silogismo. La premisa llega hasta "...poco interesante". Segundo: no se trata de ningún "falso silogismo". Veamos qué pasa si nos abstraemos de su contenido y reparamos sólo en su forma.

Interpretemos el esquema Fx como «x es poco interesante»; Cxy como «x conoce a y»; Rxy como «x rechaza a y»:

Premisas
∀xy (Fx ∧ Cyx → Ryx)
Fa
Conclusión
∀y (Cya → Rya)

Este esquema es válido (lo cual, en realidad, se veía con mayor facilidad en la forma de oración en lenguaje natural).

Ahora bien, si reparamos exclusivamente en las premisas, tenemos que ambos enunciados son problemáticos puesto que su verificación se da en un ámbito subjetivo. Que la segunda premisa sea verdadera o falsa es un hecho que dependerá, por ejemplo, del sujeto que lo enuncie. Además, el autor falsea la naturaleza de la propiedad en cuestión (el interés provocado) puesto que lo considera como un predicado monádico, cuanto se trata de una propiedad diádica. Poco importa se tal error es introducido por el autor o el paciente. La propiedad en cuestión, por ser relativa, debería expresarse bajo la forma Fxy donde x resulta poco interesante para y.

Debería describirse así:

(ii) Para cualquiera, si resulta poco interesante para alguien cualquiera, entonces es rechazado por ese alguien si lo llega a conocer íntimamente; a es poco interesante para cualquiera, así que cualquiera que llegue a conocerlo íntimamente lo rechazará.

Esto nos da (si interpretamos Fxy como 'x considera poco interesante a y'):

Premisas
∀xz (Fzx → (Czx → Rzx))
∀y Fya
Conclusión
∀y (Cya → Rya)

La validez se mantiene.

Sin duda el autor defenderá su teoría (aunque no su forma) diciendo que ninguna de las dos premisas están probadas. Por ejemplo ∀y Fya sería imposible de mostrar debido a la cantidad de gente que hay. Algo similar ocurre con Fx, incluso con ∀xy (Fx ∧ Cyx → Ryx) y con ∀xz (Fzx → (Czx → Rzx)).

Se dirá que es justamente el dogmatismo lo que se cuestiona como esquema cognitivo disfuncional. Pero si resulta que el argumento es válido, el problema no es (según el punto de vista en cuestión) de carácter lógico. Así que no se vé por qué este rodeo.