sábado, 31 de diciembre de 2011

Aparatos Inteligentes y homínidos mecánicos

Este tema quizá sea un poco metafísico para mí, pero tal vez la época del año, el calor, los feriados, las reuniones, todo ello y también factores no considerados contribuyan a conducir el pensamiento más allá de los límites que tan trabajosamente quiso imponer Kant a la Razón Pura Especulativa. Razón especulativa a la que sólo estaría permitido, de acuerdo con su doctrina, trabajar con determinados conceptos y determinados objetos. Como es bien sabido, la razón práctica permite cierta extensión del campo de la razón. Pero no se trata de una extensión para la especulación sino para la praxis, detalle no menor del edificio doctrinario, que por el momento no viene al caso.

La cuestión es, pues la de la inteligencia artificial, tema que por ejemplo se trata en este u estotro post (pongo dos ejemplos, google es más generoso). Es evidente que no podría ser la controversia que despierta resuelta en un post de este blog y por mí, sin embargo escribiré al respecto, probablemente por los motivos ya aducidos.

El test de Turing (respecto del cual ya se hizo mención en el blog) lleva las cosas a una perspectiva sin duda interesante. ¿Por qué? Porque se ahorra las cuestiones ontológicas y filosóficas que suelen estar detrás de discusiones como ésta. Sin embargo, no es que no involucra dificultades.

Si una máquina es en todo como un ser inteligente, entonces es un ser inteligente. Si alguien admitiera la ley de Leibniz, esta proposición sería verdaderamente dificil de rechazar.

Las condiciones del test son si duda insuficientes para que pueda llegar a darse el antecedente, pero una versión adecuada podría satisfacer dicha condición (la de poder llegar, en caso de que se pueda, a darse el antecedente). Tal vez haya quienes no se sientan inclinados a reconocer la inteligencia en aparatos artificiales por cuestiones de fé, pero sin duda esas consideraciones son irrelevantes. Sería como discutir la espiritualidad de dichas máquinas. Dicho brevemente: si se parte de la premisa de que todo ser inteligente es natural, entonces la conclusión debe ser de que tales máquinas, por ser artificiales, no podrían tener inteligencia. El tema es prescindir de ese tipo de premisas.

Pero para no extenderme demasiado, sólo me referiré a una premisa similar a esa. Consiste en definir la inteligencia como aquella facultad humana en la cual el hombre procede como una máquina. En este caso, la situación es bien parecida, pero el resultado es el inverso.

Veámoslo de este modo: un hombre es capaz de mover determinadas partes de su cuerpo. Una maquina es capaz también de movimiento. Pero esto no implica que dicha máquina sea humana. No hay que tomar pars pro toto.

Entonces, un hombre es capaz de concebir sistemas lógicos formales, pero eso no implica que la "mente" o el psiquismo sea esa facultad suya. Por ende, que una máquina supere la facultad humana de cálculo no tiene nada más sorprendente que el hecho de que una máquina supere la capacidad de movimiento del hombre (por ejemplo, que sea más veloz, más fuerte, etc.)

Creer que debiéramos sorprendernos porque una máquina sea más avezada en el cálculo que cualquier hombre no puede sino ser el vestigio de una idea fundamentalmente biblica, la de que el hombre es el centro de la creación, a imagen y semejanza del creador, donde la inteligencia se concibe en cierto modo como prerrogativa de ambos.

Considero que esto lleva el asunto a otro aspecto. Tal vez sea esa misma superioridad de las máquinas respecto del imporfecto ser humano lo que imponga el límite infranqueable. No es que el hombre sea superior, sino todo lo contrario.

El hombre se equivoca, se engaña, desea lo imposible, se queda insatisfecho, olvida sus propósitos, se convence de ideas delirantes, le teme a fantasmas, decide ex nihilo (si bien una patología neurótica justamente inhibe esta facultad), etc., etc.

Considerando estos hechos (que no son deducibles en ningún sistema formal) la cuestión se puede ver de este modo: sólo es posible hacer un hombre artificial si el hombre ya es una máquina. Es decir si él funciona según un determinismo susceptible de cómputo. El problema es que esto nos lleva directo a la ontología: habría que negar por ejemplo la indeterminación en el campo de lo humano, el azar, etc.

Por otra parte, una cuestión de método. Si uno quiere pensar la cuestión del azar, es obvio que un enfoque 'analítico' conduce necesariamente a una petitio principii, pues el azar no puede ser una verdad de razon o necesaria, sino a lo sumo un hecho indemostrable.

3 comentarios:

Torri dijo...

Muy bueno.

Un libro que todavía no pude leer plantea preguntas sobre el humano en una dirección distinta, pero con puntos en común (creo).

http://www.siruela.com/catalogo.php?opcion=buscar&id_libro=1005&completa=S

specu dijo...

No sé de qué tratará ese libro que, por mi parte, tampoco pude leer. Creo que para cualquiera que lo lea podría ser buen motivo de algunos posts, no? Por lo poco que encontré merced a google parece que también habla del trabajo. Me pregunto ¿cumplirán alguna vez el sueño de Marx de poner las máquinas a trabajar y dejarle al hombre meramanete el ocio? (Al menos, así lo interpretaba cierto profesor del CBC).

Saludos

Torri dijo...

Buena pregunta. Agrego esta: ¿por qué dejarle el ocio al hombre y no entregarle a las máquinas todo el paquete?

Abrazo