viernes, 10 de agosto de 2012

Sujeto, predicado, argumento y función

La distinción entre juicio analítico y juicio sintético ocupa buena parte de la introducción de Kant a su Crítica de la razón pura, y fue motivo de modificaciones que surgen en la lectura al cotejar la primera con la segunda edición. No es, sin embargo, la única distinción que allí traza. Se encuentra también la del conocimiento puro y el empírico, así como la del conocimiento a priori y el conocimiento a posteriori. Incluso la de universal y necesario respecto de empíricamente limitado y contingente. Existen vínculos entre las distinciones, pero no podría decirse que se trata de la misma. A lo sumo, que son conceptos se se encuentran ya en el sujeto de que se trata, aunque de manera confusa, pero no es seguro.

El estudio de la filosofía trascendental, ya desde la doctrina de sus elementos, incluso desde la primera introducción, se ve, hoy por hoy, en la situación de, en apariencia, deber optar entre una lectura que vea con ojos actuales las disquisiciones que allí tienen lugar, a la luz de todo lo que fue escrito postreramente; o bien procurando invocar las discusiones que ocupaban la especulación del filósofo, y que también movían a otros a escribir e intercambiar cartas y publicaciones, para restaurar el edificio tal cual fue construído en un primer momento.

No creo que deba tomarse sendas alternativas como ligadas por una disyunción exclusiva. Leer con indiferencia los problemas teóricos que acaloraron siglos pasados los debates no es siquiera un talante adecuado para echar una mirada a los que lo hacen en el presente. De otra parte, un conservadurismo ciego a todo desplazamiento, inevitable por otro lado con le paso de los siglos, que sólo otorgue valor a aquello cuya respuesta o esté dada por algún célebre filósofo, por eximio que fuera, o se la anticipe en sus escritos.

Para ejercer su análisis −puesto que es, cuando menos en parte, un conocimiento analítico− de la diferencia entre los tipos de juicio mencionados al inicio del post, Kant toma apoyo en la estructura de sujeto y predicado de algunos juicios, deteniéndose sólo en los afirmativos, confiando en el lector su extensión a los afirmativos.

El juicio afirmativo sería el que asevera la pertenencia o inclusión de B, el predicado,  en A, el sujeto. Resulta este un punto singularmente llamativo. El análisis habitual en el presente de parte de lo lógicos, que se encuentra ya en la Conceptografía de Frege, procede de un modo enteramente inverso. Él dice "en mi modo de representar el juicio, no tiene lugar la distinción entre sujeto y predicado"¹. Pero más adelante (§9) introduce otra distinción, entre argumento y función. Veamos cómo procede; consideremos las expresiones:

"La circunstancia de que el anhidrido carbónico es más pesado que el hidrógeno"

y

"La ciucunstancia de que el anhidrido carbónico es más pesado que el oxígeno"

Se trata, dice, de la misma función con dos argumentos distintos, a saber, el hidrógeno y el oxígeno. Si representamos la función mediante phi y los argumentos mediante A y B, podemos escribir, de modo más sintético:

Φ(A)

y

Φ(B)

Si aún consideramos Φ como una propiedad o un predicado (de algún modo, podría decirse, la distinción sujeto-predicado desestimada al inicio retorna en esta entre argumento y función) podemos decir también

A ∊ Φ

y

B ∊ Φ

por ejemplo. Ahora bien, nótese que la relación de inclusión es inversa. Mientras que suele pensarse que el predicado incluye a un sujeto cuando el enunciado es verdadero (ejemplo de ello se "s ∊ M" para Sócrates es mortal, i.e., pertenece a la clase de los mortales), Kant afirma que el juicio es aquella estructura (esta palabra la ponemos nosotros) donde, de ser verdadera, el sujeto incluye al predicado, o alos sumo está en una conexión con él.

Así, existen los juicios analíticos y lo sintéticos. En aquellos, B "está contenido (ocultamente)" en A y "su conexión es pensada por identidad". Dice que también podrían llamarse juicios de explicación y que "no añaden nada al concepto del sujeto, sino solo lo desintegran, por análisis, en sus conceptos parciales, que estaban pensados ya en él (aunque de manera confusa)"².

En los otros, los sintéticos, B "reside enteramente fuera del concepto A, aunque está en conexión con él"³. Son juicios de ensachamiento donde la relación es pensada sin identidad: el concepto del predicado no está pensado en el del sujeto.

Podría parecer, a esta altura, que no es frecuente que las ciencias recurran a este procedimiento analítico en virtud del cual de un sujeto surgen conceptos inherentes a él, pero que lo estaban en forma confusa. En ese sentido, tal vez debamos considerar que el mismo es más propio del análisis propuesto por ejemplo en la Traumdeutung que obras como los Pincipia. De todas formas, es cierto que cierto elemento irreductible siempre se preserva en el sujeto cuando se trata de sentar las bases. Así, no es lícito interpretar pasajes como estos recurriendo a conceptos de identidad como por ejemplo:

x = y  =Df  ∀α(x ϵ α ↔ y ϵ α)

Donde 'x' e 'y' son idénticos significa que para toda clase, si contiene a uno también al otro. Ni de equivalencia como:

A ≡ B  =Df  (A ⊃ B) ∧ (B ⊃ A)

Según el cual son equivalentes donde proposiciones si cada uno implica a la otra. Estos on algunos ejemplo dados por Kant: "todos los cuerpos son extensos", todas las proposiciones de la matemática, el concepto de causa referido a todo acontecimiento, "todos los cuerpos son pesados".

El carácter extenso de los cuerpos cae en la categoría de analítico, mientras los restantes, sintéticos, y el último de lo citados, además a posteriori.

La experiencia, además, es una vía para establecer el vínculo entre un concepto y otro (siendo uno sujeto y otro predicado y no siendo tal conexión, interna), conexión entonces que por tanto se debe llamar 'sintética'. Tal parece ser la que existe entre la pesadez y los cuerpos, en tanto este es sujeto y aquella predicado.

De este modo surge entonces un problema. Si la conexión en un caso, el analítico, estaba dada de antemano (aunque confusa), entonces su fundamento no parecería problemático (aunque lo sea). Si, en cambio, la conexión está dada en la experiencia, tenemos que es ella su fundamento. Pero ¿qué pasa cuando hay síntesis pero no experiencia? He aquí un interrogante que se coloca en la base misma de toda crítica de la facultad pura del conocimiento especulativo.

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1. §3
2. (B11)
3. Ibíd.

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